No quiero ser feliz en Navidad

La historia empieza aquí (http://www.la-chincheta.com/2011/12/05/un-dia-tenia-que-pasar/) y sigue así…

Entre el zumbido de los clics y el destello de los flashes, una figura estilizada masculina se aproximaba desde el extremo de la carretera. El individuo sujetaba una grabadora en su mano derecha. Acercándola a su boca, relataba: “Diane, tras tomarme una estupenda taza de café, me dispongo a analizar la escena del crimen. Me hayo a 3 metros, 4 centímetrosy 65 grados a la derecha del cuerpo y espero que no tengas hijos, porque todo parece indicar que Santa ha muerto. Corto y cierro”. Mientras apagaba la grabadora su brazo descendía elegantemente por el pectoral dejando entrever el destello de una placa plateada, colocada a conciencia bajo la solapa derecha de su chaqueta: FBI.

El agente Pooper examinaba minuciosamente el estado del fallecido, frunciendo el ceño, cuando se acercó una señora de aspecto pizpireta y piel arrugada, calzada en cómodas zapatillas de cuadros escoceses. Acunaba entre sus brazos el leño seco de un abeto mientras repetía: “Mi hijo lo ha visto todo: sssshhht, escúchele…cuando los renos cabalgan en la oscuridad la sangre brota en el corazón del débil. Y ahora váyase a dormir y escuche los villancicos que cantan los demonios”. Pooper abandonó la escena y tras una sopa de galets y un pastel de arándanos, se acostó, dibujando en su mente las pistas de la señora del leño.

Horas después, el agente se despertó sobresaltado y cogió su grabadora, todavía con los ojos entrecerrados. “Diane, he tenido un sueño revelador –confesó- sé quién ha matado a Santa. He visto a la Navidad, vestida de negro, de maldad y de falsas campañas sociales; surtida de lágrimas de cocodrilo y de hipocresía. He visto que se ponía una bufanda de consumismo y guantes de religiones opacas, y calcetines de loterías inalcanzables con adornos imposibles. También he visto como esa Navidad cabalgaba en un reno negro y se introducía en el alma de Santa, como un espíritu errante sediento de un cuerpo vacío al que manipular a su antojo. Mi sueño me ha desvelado como Santa ha matado a su equipo de duendes, despedazándolos con ayuda de los cuernos afilados de su reno y desmigando los miembros entre los paquetes de regalos que debía repartir. Sí, Diane, Santa ha enviado esos sangrientos regalos a los niños de todo el mundo. Y, en cuanto ha finalizado la masacre, se ha percatado de que él mismo era el epicentro de una tremenda farsa y se ha cortado la yugular. En mi sueño, el mundo entero despertaba el 25 de diciembre con un paquete macabro enlazado en seda roja. Diane,la Navidad ha matado a Santa”.

El toc-toc de la puerta interrumpió al agente, quien se dirigió sorprendido a abrirla, sin apagar su grabadora, no sin antes mirar por el rabillo. “No hay nadie…” musitó, bajando su mirada lentamente hacia el suelo. Al momento, la piel de Pooper se tornó pálida y un escalofrío recorrió todo su cuerpo de arriba abajo. “Diane, hay un paquete en mi puerta con un lazo rojo y un mensaje: Bloody Christmas”.

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2 respotes a No quiero ser feliz en Navidad

  1. Bob dijo:

    Fum fum fum walk with me…

  2. Juan dijo:

    Qué relato más fantástico y divertido. El final ha sido muy impactante… Felicidades por el blog.

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