Feliz año nuevo

Esta historia empieza aquí http://www.la-chincheta.com/2011/12/05/un-dia-tenia-que-pasar) y sigue así…

Y nunca se pudo imaginar que su alma pesara tanto. ¡Dios santo! Ni vio el túnel, ni la luz que le llamaba, por fin pudo comprobar que solo eran leyendas urbanas. Respiró tranquilo, pues la idea de acabar en una autopista del más allá, camino al infinito, era insufrible.

Se eleva  lentamente, demasiado lentamente, tras veinte minutos de agonía, y haber superado tan solo dos metros por encima de su carnal cadáver, cuando ya empieza a perder toda esperanza de alcanzar el séptimo cielo, siente una extraña fuerza que se apodera de él, bueno, de su alma, seguida de un latigazo cervical, que le deja por unos instantes sumido en una especie de borrachera garrafonera.

Cuando abre los ojos, la confusión se apodera de él, ¿Está en el cielo? ¿En el infierno? ¿En el portal de Belén? No. Está en un bar de carretera de Milwaukee, ciudad natal de los creadores de la marca de motos Harley-Davidson, en el estado de Wisconsin, de Estados Unidos, sentado en un taburete de la larga y mugrienta barra, con un par de huevos fritos con bacon y una gran taza de humeante café delante de él.

La camarera, Rose Mary, se dirige a él como Dr. Göttingen y le pregunta como va todo por el nuevo hospital comarcal. A pesar de estar todavía un poco aturdido por el viaje espacial, responde sin titubear, y le contesta con cierto tono socarrón, que a pesar de los tiempos que corren, aún quedan parejas que se atreven a ampliar la familia.

Atónito por la respuesta que sale de su boca, levanta la vista y puede ver su rostro reflejado en el espejo que hay detrás de la vitrina de los donuts, justo al lado del almanaque que marca que hoy es 31 de diciembre. No da crédito. Resulta que delante tiene a un jovenzuelo, mitad madelman, mitad Ken. Con disimulo se pellizca la pierna para comprobar si esto está pasando realmente. Ay! Sí, es real.

Intenta levantarse sin parecer que está hiperventilando, e introduce su mano en el bolsillo interior de su americana verde botella de cava llena, para sacar su cartera con la intención de pagar el desayuno. Y es en ese momento, al abrir el compartimento de la billetera, que descubre su verdadero yo. Entre el carnet de conducir y el de socio del Club de Motos de Nieve, está la tarjeta de identificación como trabajador del Hospital de San Nicolás, Dr. Joseph Göttingen. Área de Obstetricia y Ginecología. Queeeeeeeé! De nuevo hiperventila. Respira. Se calma. Reflexiona.

Resulta que su repentina y precipitada muerte, ha servido para dar paso a una nueva oportunidad de seguir haciendo feliz a la gente, pero esta vez en forma del mejor regalo que se le puede hacer a un ser humano, ayudar a traer al mundo una nueva vida.

Su gran regalo por fin ha llegado. Feliz vida nueva, Feliz año nuevo!

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