Feliz Navidad

Esta historia empieza aquí y sigue así…

…El móvil no dejaba de sonar. El Dr. Vallejo había intentado localizarle en varias ocasiones a lo largo del día, sin éxito. El “how how how” del teléfono despertó la curiosidad de las madres y los padres que hablaban en corrillo. Nadie había caído en la cuenta hasta ese momento de que allí, junto a sus hijos, yacía el cadáver decrépito de Papa Noel. La ambulancia llegó al instante. En cuestión de segundos, el parque quedó desierto, nadie quería aparecer en aquella terrorífica escena.

A los pocos minutos llegó el juez con el coche fúnebre y, junto a él, un deportivo blanco. Un hombre de mediana edad, elegante, con un maletín en la mano, salió de él. Se acercó al cadáver y, con voz contundente, afirmó “Yo conozco a esa mujer”. ¿Mujer? El Dr. Vallejo explicó con todo lujo de detalle quién era aquel ser inerte cuyo nombre real, Elena del Toro, enmascaraba un trastorno de identidad disociativo. Elena se había sometido hacía tan solo 24 horas a una sesión de hipnosis en su consulta durante la cual el Dr. Vallejo había identificado dos personalidades secundarias, la de una maestra de escuela casada con un adinerado banquero y la de una madre soltera víctima del alcohol. Pero no había logrado descubrir su personalidad dominante hasta aquella misma tarde, mientras repasaba las notas que había tomado durante la sesión.

Ahora todo parecía estar claro. Elena había vuelto a casa como maestra pero al entrar y ver el árbol de Navidad, su personalidad había adoptado la de Papa Noel. ¿Qué hacía allí con aquella pinta? ¿Dónde estaba su traje? Mañana era Navidad, ¡estaba perdiendo el tiempo! Abrió un cajón del armario, se enfundó el traje rojo, las botas, simuló una enorme panza con una especie de silicona y se maquilló. Lo hizo tan bien que cuando se miró al espejo se reconoció en seguida… Ahora sí, era Papa Noel y tenía una misión que cumplir, repartir juguetes a todos los niños y niñas del mundo. Subió las escaleras de dos en dos hasta llegar a la azotea. Allí estaban Rudolph y los demás renos, esperándole/a. Papa Noel saltó a la carroza y con un ¡Vamos chicos!, se lanzó al vacío, con una sonrisa de extremo a extremo. Imaginaba mientras caía una cálida casa con chimenea y unos niños esperando, expectantes, sus regalos. Por primera vez, Papa Noel se dejaba ver ante aquellos niños que le abrazaban y besaban, queriéndole como antes nadie le había querido… Fue una sensación indescriptible… El día más feliz de su existencia, aquel en el que perdió la vida.

¿Y no es eso la Navidad? ¿Felicidad y tristeza? ¿Compañía y soledad? Eso sí, lo importante es vivirla… Felices fiestas.

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